viernes, 25 de febrero de 2011

Tariq Kirksay:Cuando el lugar no importa


Muchas veces la gente tiene que realizar caminos difíciles para llegar a conseguir sus sueños en la vida. Unos lo logran, otros lo intentan y otros muchos desisten en su empeño, al ver que las dificultades de la realidad son mayores a las ambiciones de lo imaginable. En el mundo del baloncesto la situación no es diferente y por ello muchos jugadores reciben su recompensa después de muchos kilómetros y no menos esfuerzos en lograr la estabilidad ansiada. Nuestro protagonista ha tenido que jugar en ocho países distintos (Estados Unidos, Macedonia, Argentina, Venezuela, México, Francia, Rusia y España) y doce equipos diferentes para lograr convertirse en uno de los jugadores más polivalentes y valorados de la mejor liga de Europa, la ACB.


Tariq Kirksay nació en New York el 7 de Septiembre de 1979. Ese día empezó, el que probablemente sea el programa deportivo de televisión de mayor prestigio en el mundo, el Sports Center de la ESPN. Era un símbolo inequívoco de que la vida de Tariq iba a estar destinada al deporte de élite. Sus primeros contactos con el esférico se produjeron en el Rice High School. Allí su capacidad para anotar no pasó desapercibida, elemento que le permitió obtener una prueba con la Universidad de Iona. Este centro situado en New Rochelle, a escasos kilómetros de New York, fue su lugar de aprendizaje en el ciclo correspondiente de 4 años. Una vez acabado su peregrinaje por la universidad decidió emprender su aventura profesional. Dado que únicamente entró en los drafts de ligas menores, y no de la NBA, optó por el camino que económicamente más le beneficiaba. Y con las maletas hechas se fue hasta Macedonia para enrolarse en las filas del Rabotnicki Skopje. Las condiciones no fueron las mejores y por ello Kirksay duró muy poco en el Rabotnicki. A los dos meses se marchó al Andino Sport Club de La Rioja en Argentina. Allí pudo volver a encontrar las mismas sensaciones que en Iona y acabó la temporada aprendiendo baloncesto, pero también de las dificultades que pone la vida por delante. Así que de nuevo, con la sensación de haber finalizado una etapa, volvió a los Estados Unidos a disputar una liga de verano con los Long Island Surf. Sus buenas actuaciones le sirvieron para lograr un contrato en una nueva liga, la venezolana. Por primera vez y desde que salió de la universidad, Kirksay, logró acabar una temporada en el mismo equipo, y sobretodo, en el mismo país. Le gustó tanto la experiencia americana que desechó ofertas europeas para probar suerte en los Bucaneros de México. Allí de nuevo, ídolo de la afición y último gran paso antes de dar el salto al viejo continente.


Cuando decidió que su carrera debía dar un paso más en la profesionalización, atendió a la oferta del BC Besançon. Este histórico equipo militaba en la Pro B, equivalente a la LEB en España, pero sus números no eran de una competición de segundo nivel. Casi 20 puntos y 7 rebotes por partido hicieron que el salto a la máxima categoría fuera cuestión de tiempo. Bourg-en-Bresse y Sluc Nancy fueron los equipos que contaron con sus servicios y le hicieron debutar en la competición europea. Sus grandes actuaciones no pasaron desapercibidas para los grandes y por ello el Real Madrid de Joan Plaza se interesó por sus servicios. Pero la mayor oferta económica del Unics Kazán provocó que hiciera las maletas al séptimo país de su carrera deportiva, Rusia. Caprichos del destino, Plaza acabó en el Cajasol sevillano y su deseo de contar con Kirksay se cumplió a los pocos años.12 equipos diferentes, 8 países distintos para lograr un sueño que nació debajo de un aro, demostrando que cuando se persigue un sueño, el lugar no importa.
PD: Foto tomada de deia.com